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viernes, 10 de diciembre de 2010

Algunos resultados de la investigación a la imagen de La Virgen de Guadalupe

Los ojos de la Virgen de Guadalupe. Fuente: Internet.

Se hizo una investigación con tecnología digital a la imagen impresa de la Virgen de Guadalupe en la tilma de Juan Diego, y entre otras muchas cosas, esto es un pcoo de lo que supuestamente se encontró:

-La tilma de Juan Diego está hecha con fibras de maguey. Esta es una tela que no dura más de veinte años, por tener origen vegetal; sin embargo, esta tilma se ha conservado intacta por más de 5 siglos. En el transcurso de este tiempo, la tilma permaneció más de un siglo sobre una pared húmeda, entre miles de velas encendidas que despedían humo, y fue tocada por muchísimos indios.

-Los investigadores afirman que no se trata de una imagen pintada por el hombre; se hicieron análisis que demostraron que la imagen no tiene colorantes naturales, ni animales, ni minerales. En aquellos tiempos no existían los colorantes sintéticos, por lo que es totalmente inexplicable la composición de los colores.

-En 1979 dos estadounidenses encontraron, después de analizar la imagen con infrarrojos, que no había rastro alguno de pintura en la tela, y que ésta no había sido tratada o conservada con ninguna técnica.

-Se descubrió que la imagen cambia ligeramente de color según desde el ángulo donde sea observada, fenómeno conocido como iridiscencia. Esta es una técnica que no es posible reproducir con manos humanas.

-Respecto al detalle de los ojos, se ha encontrado que en ellos se distingue la escena en la que Juan Diego muestra al obispo Fran Juan de Zumárraga y diez personas más presentes en el lugar en el momento de los hechos, su tilma con la imagen de la Virgen, lo cual es curioso ya que los ojos de María miden 7 y 8 mm. solamente… por lo que la imagen encontrada es de tan sólo una cuarta parte de un millonésimo de milímetro.

Mira la cápsula de La Virgen de Guadalupe en Imaginantes*.
 
Por: Imaginantes*

miércoles, 11 de agosto de 2010

¡Curiosidades!

Fuente: Internet


A mediados de julio de 1931, mientras el equipo de Eisenstein filmaba en la hacienda de Santiago Tetlapayac las escenas para el episodio ubicado en la época de la dictadura de Díaz ocurrió un fatal accidente: el joven peón Félix Olvera, que interpretaba un papel en el film, mató sin querer a su propia hermana al mostrarle una pistola que se estaba usando en el rodaje. Olvera intentó huir a través de los magueyales; el asesino involuntario fue capturado y conducido a la hacienda.

Eisenstein recuerda que el joven iba amarrado con cuerdas y sangraba profusamente ya que había sido golpeado por sus captores. El hecho se convirtió en noticia de resonancia internacional y provocó que el cineasta cayera enfermo por algunos días con la consecuente suspensión del rodaje.

El rodaje de ¡Que viva México! , quedó cancelado en febrero de 1932 cuando todavía faltaban por realizarse todas las escenas del episodio dedicado a la Revolución Mexicana y algunas del episodio "español".

Para que la desgracia de Eisenstein fuera completa, los materiales de su film mexicano se dispersaron y con ellos se han hecho una buena cantidad de "versiones" que, en los mejores casos, pueden considerarse como homenajes a la tarea artística desarrollada por Eisenstein en México. (publicacions.ub.es/bibliotecaDigital/cinema/filmhistoria/)

Eisenstein y el arte de Diego Rivera

Fuente: Internet


Estas ideas de la Historia de México guardan varias similitudes con la concepción que del mismo proceso histórico tenía el muralista Diego Rivera. El cineasta soviético fue influido de manera profunda (y así lo admitió en no pocas ocasiones) por el arte y las ideas de los grandes grabadores y muralistas mexicanos: José Guadalupe Posada, Miguel Covarrubias, José Clemente Orozco, David Alfaro Siquieros, Jean Charlot y el propio Rivera.

Para éste último, marxista convencido, la Historia de México que conocía con gran rigor y cuyos principales motivos había plasmado en sus murales de la Secretaría de Educación Pública (1923-1928), Universidad de Chapingo (1924- 1927), Palacio Nacional (1929-1930) y Palacio de Cortés en Cuernavaca (1930- 1931), murales que Eisenstein conoció y estudió es un proceso sumamente complejo en el que la geografía, la vida cotidiana, el trabajo, los ritos y los mitos confluyen en una serie de luchas que anteceden a la Revolución Socialista y al consecuente orden comunista.