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jueves, 5 de mayo de 2011

Salvador Elizondo por Paulina Lavista

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

Paulina Lavista, segunda esposa de Salvador Elizondo, hace un conmovedor retrato sobre su esposo. Nos cuenta que fue su esposa durante 37 años, tres meses y veintinueve días. Lo conoció cuando ella tenía 8 años, en 1953, por que Salvador tenía 21 años y era amigo de los padres de Paulina, quienes lo invitaban a las tertulias musicales que organizaban en su casa los domingos. Paulina realmente conoció a Salvador cuando ella tenía 12 años y él 25, en una visita que realizó a los padres de Paulina llegando de Europa. Ella lo describe como moreno, de finas facciones, cejón, menudo, vivaz, simpático, ingenioso… Al poco tiempo Salvador se casó con Michel Galván, y juntos fueron a los quince años de Paulina, y posteriormente Salvador fue profesor de Paulina en el CUEC. Para ese entonces, Salvador y Michel ya se habían divorciado.  

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miércoles, 4 de mayo de 2011

Una página de diario de Salvador Elizondo

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

“29 de mayo de 19… —…Me pregunto si los que algún día lean estas líneas no pensarán que las habré escrito para que ellos las lean y se formen una imagen falsa o torcida por mi mala intención y su mala conciencia. Como si todo esto no fuera más que un juego, un torpe juego literario de mentes pequeñas que se deleitan en dejar un vano pero buen recuerdo en mi caso y reavivar una grata pero falsa memoria en el de ellos. Pero yo mismo no sé quién ni cómo soy, ¿podemos, entonces, ser responsables, yo de lo que escribo ahora aquí y ellos de lo que piensen entonces allá? Lo escribo aquí para tenerlo presente desde ahora y para que lo sepan los intrusos invitados y los bienvenidos indiscretos. No importa si quiera (invoco para ello a Heráclito de Éfeso) que puedan haber sido escritos por muchas manos, la de tantos yos como el tiempo ya ha y habrá desenterrado a los confines del pasado en todo momento continuo y del olvido, esa suspensión momentánea del mundo que sin embargo misteriosamente perdura para siempre si lo único que cuenta y prevalece, como ahora lo comprueba y lo demuestra el lector, es mi escritura.”

(Este escrito originalmente fue publicado en el libro Cuaderno de escritura).

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Por: Imaginantes*.

martes, 3 de mayo de 2011

La historia según Pao Cheng (Final)

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

El hombre, no bien había escrito sobre el papel las palabras “…si ese hombre me olvida moriré”, se detuvo, volvió a aspirar el cigarrillo y mientras dejaba escapar el humo por la boca, su mirada se ensombreció como si ante él cruzara una nube cargada de lluvia. Comprendió, en ese momento, que se había condenado a sí mismo, para toda la eternidad, a seguir escribiendo la historia de Pao Cheng, pues si su personaje era olvidado y moría, él que no era más que un pensamiento de Pao Cheng, también desaparecería.


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Por: Imaginantes*.

lunes, 2 de mayo de 2011

La historia según Pao Cheng Parte IV

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

Pao Cheng se acercó cautelosamente al hombre y miró por encima de sus hombros, conteniendo la respiración para que éste no notara su presencia. El hombre no lo hubiera notado pues parecía absorto en su tarea de cubrir aquellas hojas de papel con esos signos cuyo contenido todavía escapaba al entendimiento de Pao Cheng. De vez en cuando el hombre se detenía, miraba pensativo por la ventana, aspiraba un pequeño cilindro blanco y arrojaba una bocanada de humo azulado por la boca y por las narices, luego volvía a escribir. Pao Cheng miró las cuartillas terminadas que yacían en desorden sobre un extremo de la mesa y conforme pudo ir descifrando el significado de las palabras que estaban escritas en ellas, su rostro se fue nublando y un escalofrío de terror cruzó, como la reptación de una serpiente venenosa, el fondo de su cuerpo. ”Este hombre está escribiendo un cuento”, se dijo. Pao Cheng volvió a leer las palabras escritas sobre las cuartillas. “El cuento se llama La Historia según Pao Cheng y trata de un filósofo de la antigüedad que un día se sentó a la orilla de un arroyo y se puso a pensar en… ¡Luego yo soy un recuerdo de ese hombre y si ese hombre me olvida moriré…!”

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viernes, 29 de abril de 2011

La historia según Pao Cheng parte III

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

Largo rato paseó Pao Cheng por aquella ciudad mezclándose a los hombres ataviados con extrañas vestiduras y que hablaban una lengua lentísima, incomprensible, hasta que pronto se detuvo ante una casa en cuya fachada parecían estar inscritos los signos indescifrables de un misterio que lo atraía irresistiblemente. A través de una de las ventanas pudo vislumbrar a un hombre que estaba escribiendo. En ese mismo momento Pao Cheng sintió que allí se dirimía una cuestión que lo atañía íntimamente. Cerró los ojos y acariciándose la frente perlada de sudor con las puntas de sus dedos alargados trató de penetrar, con el pensamiento, en el interior de la habitación en la que el hombre estaba escribiendo. Se elevó volando del pavimento y su imaginación traspuso el reborde de la ventana que estaba abierta y por la que se colaba una ráfaga fresca que hacía temblar las cuartillas, cubiertas de incomprensibles caracteres, que yacían sobre la mesa.

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jueves, 28 de abril de 2011

La historia según Pao Cheng parte II

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

Ante los ojos de su imaginación caían las grandes naciones y nacían las pequeñas que después se hacían grandes y poderosas antes de ser abatidas a su vez. Surgieron también todas las razas y las ciudades habitadas por ellas que se alzaban un instante majestuosas y luego caían por tierra para confundirse con la ruina y la escoria de innumerables generaciones. Una de estas ciudades entre todas las que existían en ese futuro imaginado por Pao Cheng llamó poderosamente su atención y su divagación se hizo más precisa en cuanto a los detalles que la componían, como si en ella estuviera encerrado un enigma relacionado con su persona. Aguzó su mirada interior y trato de penetrar en los resquicios de esa topografía increada. La fuerza de su imaginación era tal que se sentía caminar por sus calles, levantando la vista azorado ante la grandeza de las construcciones y la belleza de los monumentos.

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miércoles, 27 de abril de 2011

La historia según Pao Cheng parte I

Portada del libro "Narda o el verano" de Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

En un día de verano, hace más de tres mil quinientos años, el filósofo Pao Cheng se sentó a la orilla de un arroyo a adivinar su destino en el caparazón de una tortuga. El calor y el murmullo del agua pronto hicieron, sin embargo, vagar sus pensamientos y olvidándose poco a poco de las manchas del carey, Pao Cheng comenzó a inferir la historia del mundo a partir de ese momento. “Como las ondas de este arroyuelo, así corre el tiempo. Este pequeño cauce crece conforme fluye, pronto se convierte en un caudal hasta que desemboca en el mar, cruza el océano, asciende en forma de vapor hacia las nubes, vuelve a caer sobre la montaña con la lluvia y baja, finalmente, otra vez convertido en el mismo arroyo…” Este era, más o menos, el curso de su pensamiento y así, después de haber intuido la redondez de la tierra, su movimiento en torno al sol, la traslación de los demás astros y la propia rotación de la galaxia y del mundo, “¡Bah! – exclamó– este modo de pensar me aleja de la Tierra de Han y de sus hombres que son el centro inamovible y el eje en torno al que giran todas las humanidades que en él habitan…” Y pensando nuevamente en el hombre, Pao Cheng pensó en la Historia. Desentrañó, como si estuvieran escritos en la caparazón de la tortuga, los grandes acontecimientos futuros, las guerras, las migraciones, las pestes y las epopeyas de todos los pueblos a lo largo de varios milenios.

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martes, 26 de abril de 2011

La escritura de Salvador Elizondo

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

La mayoría de los autores siguen una línea de escritura en la que se les puede clasificar; sin embargo, Salvador Elizondo no cumple con esta característica, pues su escritura es inclasificable. Concentra las rupturas y los movimientos más notables del modernismo de la segunda mitad del siglo XX. Es un arte narrativo que tiene una gran variedad de pasos a seguir, hipotéticos y sin terminar, que precede a un punto de vista intimista, casi metódica, de la realidad.

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miércoles, 20 de abril de 2011

Salvador Elizondo

Salvador Elizondo. Fuente: Internet.

Salvador Elizondo Alcalde nació en México DF el 19 de diciembre de 1932. Su pade, Salvador Elizondo Pani, era diplomático y productor de cine, por lo que toda su vida estuvo relacionado con el cine y la literatura. Por el trabajo de su padre vivió unos años de su infancia en Alemania, antes de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente cursó 3 años en una escuela militar de California. Estudió Artes Plásticas en México DF, y literatura en las universidades de Ottawa, Cambridge, La Soborna, Peruggia y la UNAM. Fundó las revistas SNOB y Nuevo Cine, y colaboró para las revistas Vuelta, Plural, Siempre, Positif, Revista de la Universidad de México y El Nacional entre otras.

Le otorgaron el premio Xavier Villaurrutia por la novela Farabeuf, o La Crónica de un Instante. Estudió cursos de lengua china en El Colegio de México, de dónde fue también fundador. Dio cátedra en la UNAM y fue becario de la fundación Ford para estudiar en Nueva York y San Francisco. Además, fue becario del Centro Mexicano de Escritores y de la Fundación Guggenheim. Miembro a partir de 1976 de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional. Casado con Michele Alban (tuvieron dos hijas: Mariana y Pía Elizondo) y posteriormente con la fotógrafa mexicana Paulina Lavista. Murió el 29 de marzo del 2006, y fue el segundo escritor mexicano (después de Octavio Paz) en recibir un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes.

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